domingo, 11 de noviembre de 2007

Podemos empezar


Siento haberme retrasado, niñas. Pero ya sabéis que el cliente siempre quiere ver lo que hay antes de comprar. Por eso encargué un retrato a un pintor, a quién conocí hace años y ya está listo.

Ya sabéis como son esos artistas, se creen genios y a duras penas son capaces de sostener un pincel sin ayuda. Le hablé de vosotras y me dijo que le gustaría pintaros. No os preocupéis. Ya sólo es capaz de mirar.

Ahora que nos hemos reunido, por fin podemos empezar.

He hecho algunos cambios. Espero que así estaréis más cómodas. Recodad que nuestros clientes suelen ser de cierta edad. No podemos pedirles demasiados esfuerzos. Hay que acercarse para que lo vean todo bien.

No os olvidéis que la competencia es cada vez mayor. Han abierto un prostíbulo nuevo en la ciudad. Madame Figel' ha decidido cobrar un canon por usar las bibliotecas públicas. Se dice que es para las compañeras que han vendido sus escritos, pero se lo repartirán entre el chulo y el comisario, que es lo que ha pasado siempre.

Lo siento por esos jóvenes, vírgenes y casi sin dinero. Antes se acercaban excitados, sudorosos, se podía adivinar un pequeño bulto en sus pantalones, a satisfacer sus más bajas pasiones literarias y no les costaba nada. Ahora irán a ver a otras profesionales. Cobran más, pero les dan lo que ellos quieren, sin esfuerzo. Sólo tienen que tumbarse y disfrutar.

¿Qué será de las que vendían su palabras por unas monedas?. Las que trabajen en locales de categoría conseguirán un buen retiro. El resto, tendrá que salir a hacer la calle, porque hay que comer. Madame Cremer nunca lo ha visto con buenos ojos. Pero nosotras sabemos que no hay más diferencia que entre piratas y emperadores.

Sabéis que os quiero.

1 comentario:

Al Swearengen dijo...

Entonces, la cultura es ya un prostíbulo más. Debemos plantear el negocio:
¿Nos unimos al prostíbulo en una gran cadena de supermercados de la carne y el amor?
¿Declaramos la independencia como pequeña tienda de ultramarinos y/o delicatessen?
¿O declaramos la guerra a la cultura oficial como un nuevo prostíbulo que promete una competencia feroz?
En el fondo, sois vosotras las que tenéis el control. Ya sabéis, yo sólo el dinero.